05 junio 2017

Tres micro relatos para REC.

Expresiones corpóreas de lo incorpóreo.

La coge con sus propias manos y la parte en dos, dejándola caer al suelo.

Al momento surgen, bien pertrechados, el odio y la envidia, ofreciéndole un arma cargada de resentimiento.

Y aun sabiendo que la venganza estaría al alcance de su mano, ya no da un paso más.

Sus miedos, que custodian la puerta, se han hecho fuertes, conscientes de que la última gota de su valor la vertió sobre su conciencia agonizante. 


Última cena de eliminación. 

La coge con sus propias manos y la parte en dos, para después ofrecerla a sus discípulos diciendo: 

“¿Qué? Con estos ingredientes no pidáis milagros”


Testimonio pre mortem. 

La coge con sus propias manos y la parte en dos, dejando caer los pedazos mientras me acompaña al final de la cola del último aliento. Tras la ira por el engaño, me llega el dolor, porque nadie sabrá cómo nos da caza; como arrincona nuestros anhelos, y como nos tortura mostrando en una mano el secreto para esquivarla, mientras la otra nos va desgarrando el alma. Y cuando llega la calma, al final de mi camino, no puedo evitar que una lágrima se derrame sobre esas palabras que nadie leerá cuando hayamos muerto.  






20 mayo 2017

Colaboraciones...¿Quien sabe?

Inauguramos la etiqueta "colaboraciones" con un relato de un sobrino con talento para esto de las letras...


¿Quién sabe?

¿Qué es este dolor? Fragmentos… nunca lo entendí, quizá nunca quise, otros decían cosas parecidas…Pero como tiendo a decir, ¿Quién sabe?...Un dolor basado en fragmentos, un dolor que nunca se hizo físico, que todos dicen comprender, y hubo veces que yo dije a otros que comprendía, un dolor causado a través de palabras supuestas felices, un dolor, falso, pero que aun así daña como una flecha recién atravesada en un cuerpo vivo… Hecho para destruir, para cercenar sin culpa, tan solo la nuestra propia…Debería llorar, pero el dolor hace que me contenga las lágrimas, quiero gritar, pero tampoco puedo, estoy suprimido tan solo por nunca haberlo dicho, por perder aquella oportunidad, decidí denominarlo así, pero ¿Quién sabe?...Quizás nunca la tuve, eso es algo que ya nunca sabré…




15 mayo 2017

Desconectando de la realidad...

Desde ese día nadie vende barquillos en el parque, nadie reparte publicidad en los semáforos, y nadie saluda a nadie al cruzar la esquina. Todo contacto humano fue poco a poco desapareciendo, absorbido por pequeñas pantallas de colores tan nítidos como engañosos, y tan intensos como adictivos. Nos harían la vida más fácil, decían, y con ese pretexto dejamos que invadieran nuestro cerebro para gobernar nuestras decisiones, optimizar nuestros pensamientos y, en definitiva, vivir por nosotros. 




Micro relato presentado al concurso "relatos en cadena". Frase de inicio: "Desde ese día nadie vende barquillos en el parque".

09 mayo 2017

Pasado perfecto.

8 de diciembre de 1980. La fecha quedó grabada en el ordenador de a bordo, y una vez encendidos los propulsores, la nave inició su viaje, rumbo al día en que sus padres se conocieron.

En ese momento buscaría la manera de deshacer el encuentro, evitando de esa manera la posterior boda; su desdichado nacimiento, y todo lo que vendría después.


Y sobre todo; verla cara a cara, y no en imágenes, bien merecía el viaje. 


09 abril 2017

Tácticas de interrogatorio.

Solo le quedaba un cigarrillo, y a esas horas eso era algo que le irritaba, ya que le producía una sensación de agobio que se transmitía a sus manos mediante ligeras fluctuaciones de músculos y huesos; molestas, aunque a veces, como en ese caso, eficaces; porque bastó con acercar su dedo tembloroso al gatillo mientras le enseñaba la cajetilla con la frase “fumar mata”, para que “el pelusas” cantara “La Traviata”. 


27 marzo 2017

Micro relato. La cura mas amarga.

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer, y los vio de nuevo, rodeando el carro con la insistencia pertinaz de la locura.


Cerró la escotilla, miró el botecito con el líquido verde, y reanudo la marcha, velando por la esperanza de otros, mientras la suya se desvanecía en el crujir de los huesos.